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miércoles, 13 de octubre de 2010

Breve pedido de disculpas, y continuaciòn

Vamos a volver, después de varios meses y muchos kilómetros, ya un poco más asentado el ser. seguiremos navegando estos mares sea en barcos o en palabras, y pidiendo las necesarias disculpas, a todos los que han reclamado, o sentido la ausencia, de corazón les pido disculpas, pero no he podido en este tiempo, tener la calma necesaria para escribir, y además, me he quedado sin conexión. y sin algunas otras cosas. Pero he recuperado otras, como corresponde, uno elige, y cuando elige, siempre algo se pierde. Toda elección implica pérdida. Pero, para usar un poco de psicología, parece que hemos elaborado la perdida. Y aquí estamos, de vuelta cantando, doblando y escribiendo. Que ha salido el sol, el invierno ha quedado atrás, y es hora de salir, y allá vamos.
Untalgregorio

sábado, 27 de marzo de 2010

barcos





Es tiempo de barcos, de anclas y de puertos, y no importa si éstos son aéreos o acuáticos, se trata de levar anclas, desanclar, y no hay límites para eso, ni siquiera el horizonte.
Estamos prontos, estamos abiertos.

Vamos, que el viento sopla y la vela ya está desplegada.


El papel no tiene límites, todo cabe en él, mensajes escondidos o velas al viento, solo es cuestión de elegir, y elegir siempre implica perder, uno elige un camino y pierde un millón, lo que no quiere decir que despues no se puedan rever los destinos. Hoy la elección son las velas.



Buenos vientos nos vienen. Buenos tiempos nos tientan.
Rema. Rema.

Ha aparecido la canción, y eso me alegra





Clavo mi remo en el agua
Llevo tu remo en el mío

Creo que he visto una luz al otro lado del río

El día le irá pudiendo poco a poco al frío

Creo que he visto una luz al otro lado del río
Sobre todo creo que no todo está perdido
Tanta lágrima, tanta lágrima y yo, soy un vaso vacío

Oigo una voz que me llama casi un suspiro
Rema, rema, rema

Rema, rema, rema

En esta orilla del mundo lo que no es presa es baldío

Creo que he visto una luz al otro lado del río
Yo muy serio voy remando muy adentro sonrío

Creo que he visto una luz al otro lado del río

Sobre todo creo que no todo está perdido

Tanta lágrima, tanta lágrima y yo, soy un vaso vacío

Oigo una voz que me llama casi un suspiro

Rema, rema, rema
Rema, rema, rema

Clavo mi remo en el agua
Llevo tu remo en el mío
Creo que he visto una luz al otro lado del río


Jorge Drexler

sábado, 7 de noviembre de 2009

O premio

Toc-toc-toc disse a caneta batendo no portão.
Correioooo diz a voz.
Os homenzinhos de amarelo chegaram!!!!!!!!!!
e a caixa amarela tambem, Assina aqui. obrigado
Wow! è pacotão!! não dá pra rasgar, pegando o
estilete, cortar.

Surpressa!!!!!!!!!!










Um saco de brilhos verdes e laço vermelho.
Uma caixa cuadrada e colorida, (Santa Tomoko das dobraduras?) em papel color plus, pesadinha, Tem papel dentro?
Sim.
papeis musicais,
com ondas do mar,
de circulos lilases,
de quadrinhos verdes,
de selos postais,
de circulos terra.
De Manaus,
Do mato pro mar,
caminhos percorridos passos demora,
agora já está por cá.

Ahhh e dois livros :
"Birds in origami" de John Montroll e


"Origami you can use" de rick Beech.

E dentro do saco: Lembrança de Manaus Um ouriço de castanha porta caneta, e dentro do ourizo bombons! de cupuaçú, castanha, açaí, cubiu, araçá boi, e acerola.

Obrigado Daniel.

É que ganhei um premio, Do Daniel Thomas do blog Origami e matemáticas. de Manaus, la no Amazonas.
E, curiosamente, não é pelo origami, senão pelo escrito sobre o origami, específicamente sobre o Encontro Nacional de Origami, acontecido em setembro em Belo Horizonte, do qual não pude participar.
Então só ficou pra mim ler os comentarios do encontro, e escrever sobre ele.
Eis o resultado:

ENO

Fomos dobrar o coração
com um monte de mãos.
Fomos dobrar os abraços
num vale de papel.

Enfeite feitiço mineiro

crachá chapeu Inhotim.

diagonais, noite em claro, paralelas,

não há tempo pra perder,
nas dobras revertidas pra dentro,
pra dentro de sol do Brasil.
Fomos fazer flor, fomos florir
ensinar discutir, aprender
ver o espelho de cores

em que cada um se vé.

Fomos juntar num olhar companheiro

nosso jeito dobrado de ser.

Fomos semente plantada
começo, caminho, alecrim,
fomos detalhe na ponta
kusudama, mandala, balão,

avião, cata vento, cantinho,
caixa sem fundo, sem fim.
Fomos pra não esquecer nunca

que a nossa dobra agora,
será sempre, sempre,

revertida pra fora.



Então, la foi o poema, dedicado a todos os que participaram do encontro, e aos que o organizaram, especialmente a Norberto Kawakami.
Um abraço

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Tambien puede ser leída en castellano
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Pero solo mañana (es decir ahora)



El premio

Toc-toc-toc dijo la birome
golpeando en el portón
Correooooooo dice la voz.
Los hombrecitos de amarillo llegaron!!!!!!!!!!
Y la caja amarilla tambien.
Firme aqui, muchas gracias

Wow!!! es un pacotón.
No da para abrir con las manos,
agarrando el cutter...

Sorpresa!!!!!!!!

Una bolsa de brillos verdes y moño rojo
una caja cuadrada de colores (Santa Tomoko de los dobleces?)
en papel color plus,
Pesadita, será que tiene papeles adentro?

siiiii.

Papeles musicales,
con olas del mar,
de círculos lila,
de cuadraditos verdes,
de sellos postales,
de círculos tierra.
De Manaus,
Del monte para el mar.
Caminos recorridos,
pasos demora,
ahora
ya está aca.

Ah! y dos libros:

"Birds in Origami"
de John Montroll
y "Origami you can use"
de Rick Beech.

Y dentro de la bolsa:
Recuerdo de Manaus
Un ouriço de castañas
(que viene a ser el embalaje natural
donde vienen las castañas do Pará)
porta birome, y lleno de bombones

de cupuaçú, castaña, açaí,
cubiu, araçá boi, y acerola.

Muchas gracias Daniel.

Es que gané un premio, de Daniel Thomas, del blog
Origami y matemáticas, de Manaus, allá en Amazonas.
Y, curiosamente, ese premio no es por el origami en sí,
sino por lo escrito sobre el origami, precisamente sobre
el Encuentro Nacional de Origami que aconteció en
septiembre en Belo Horizonte, del cual no pude participar.
Entonces solo me quedó leer los comentarios del encuentro
y escribir sobre él.

He aqui el resultado:


ENO
Fomos dobrar o coração
com um monte de mãos.

Fomos dobrar os abraços
num vale de papel.

Enfeite feitiço mineiro

crachá chapeu Inhotim.

diagonais, noite em claro, paralelas,

não há tempo pra perder,

nas dobras revertidas pra dentro,

pra dentro de sol do Brasil.

Fomos fazer flor, fomos florir

ensinar discutir, aprender

ver o espelho de cores

em que cada um se vé.

Fomos juntar num olhar companheiro

nosso jeito dobrado de ser.

Fomos semente plantada

começo, caminho, alecrim,

fomos detalhe na ponta

kusudama, mandala, balão,

avião, cata vento, cantinho,

caixa sem fundo, sem fim.

Fomos pra não esquecer nunca

que a nossa dobra agora,

será sempre, sempre,

revertida pra fora.


Entonces, ahi fue el poema, dedicado a todos los que participaron del encuentro, y a los que lo organizaron, especialmente a Norberto Kawakami.

Un abrazo

sábado, 9 de agosto de 2008

Corté papel

Silencio.
Va a tocar Ravi Shankar con su cítara afilada y disonante, que me remite a otra figura, ficticia ésta: Sandokan con su cimitarra afilada y disonante que acompañó mi adolescencia lejana.

Corté papel, y esto no quiere decir nada, solo para los que hacemos origami representa algo, (voy a hablar en plural, solo para acompañarme un poco). Todos nosotros sabemos lo que representa el papel, nuestra materia prima, y para los que vivimos alejados de las grandes ciudades, (muy alejados), es complicado, sufrimos la falta de papel para origami, ya cortadito, y de colores maravillosos, en degradé, estampados, y ni hablar de los de doble faz, bueno, por aquí no hay nada de eso, hay que “arreglárselas” con lo que hay, y lo que hay es papel “dobladura” (Interesante y sugestivo este nombre), algo así como el papel afiche argentino, solo que un poco más chico: 48 x 60 cm. más o menos, y no hay una gran variedad de colores, papel “lustre” se llama por aquí, pero no cualquiera, porque hay uno que es opaco, y muy poco resistente, no mantiene los dobleces; y otro, el “couchet” que es muy brillante, y cuando doblado, queda una marca blanca que afea el producto final, entonces hay que “garimpar” papel, algo así como buscar muy profundamente, revolver, y probar.
Encontré también por aquí un papel Kraft (papel madera), de doble faz y bien fino, algunos con dibujos cuadriculados de un lado y del otro liso en el mismo tono, o dorado o plateado, muy interesante; vi. uno también en Buenos Aires, solo que ya cortado en tamaño A4de color en un lado e papel madera del otro. Pero por ahí, no hay nada mejor que el papel afiche, sobre todo por la gran variedad de colores, solo hay que encontrar alguna librería que los guarde sin doblar, y sin enrollar; el doblado porque perdemos algunos cuadrados; y el enrollado, porque se torna casi imposible lograr que quede plano.


Y si de compañía hablamos, vamos a acompañarlo con Yehudi Menuhin: Sitar and violin duet


Corté papel, decía, y esto no sería
nada, sin ver el resultado de este acto:



Después de varias formas diferentes de cortar, he llegado a encontrar la que yo creo ser la mejor forma (por ahora) digamos que la mejor forma es llevarlo a una imprenta y que lo corten, pero ahí hay que pagar, además de no preocuparse con el desperdicio, con el bordecito blanco, y tampoco queda perfecto, (el mío es aceptable). Mucho mejor que mucho papel japonés que viene (algunos) con diferencias de más de 1 milímetro.
Corté papel, decía y me gusta ver la pila de papel de 15 x 15 cm. Cuantos hay? pregunta difícil, sobretodo porque no sé cuantas hojas de papel corté, salen 12 de cada hoja, creo que usé más de cien hojas, corté un poco de 20 x 20 y las sobras de 10 x 10 (faltó de 5 x 5)

Entonces, el método es el siguiente: materiales (1) una regla de acero, un cutter, dos pedacitos de MDF exactamente iguales, que, con al ancho de la regla sumen 15 cm., otros dos que sumen 20 cm. y dos más que sumen 10 cm. No se si fui claro, el largo de cada pedacito de MDF más el ancho de la regla debe sumar el tamaño del papel que se quiere obtener, y sobre todo, cada par debe ser EXACTAMENTE IGUAL.


Necesitamos además una mesa sobre la que se pueda cortar, o un cartón grueso, para cortar encima de él, grueso y duro, que vamos a cortar varias veces en el mismo lugar, o un pedazo de MDF fino, de 3 mm. Además de otro pedazo de MDF más grueso, de 15 Mm. bien recto, algo así como una regla de un metro de largo, para apoyar los papeles a ser cortados (2). Esta regla de MDF debe estar bien fija a la mesa. o atornillada, o apretada con dos de esas “morsitas” de hierro. El resto es solo acomodar los papeles con cuidado para que cada uno esté perfectamente apoyado en el MDF (diez o quince papeles juntos se cortan bien) (3) encima van los dos pedacitos iguales, y después la regla de acero, ahí es solo cortar, primero las tiras y después los cuadrados. Hay que verificar si las tiras tienen por lo menos un lado en escuadra, (4) si no, hay que cortarlas en escuadra.














La regla que yo tengo, tiene un agujero en una punta, por el cual la fijé con un tornillo a la mesa, para que no se mueva.
Todo esto puede parecer un poco complicado, pero es un método interesante, sobre todo para quien usa mucho papel (5), una vez que los materiales estén prontos, se torna mecánico, y con la práctica, más aun.


Grandioso encuentro entre oriente
occidente,igual a todo esto que decimos cuando decimos “Origami”
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Também pode ser lido em português.
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Silêncio.
Vai tocar Ravi Shankar com sua cítara afiada y dissonante, que também me remite a outra figura, fictícia ela: Sandokan com sua cimitarra afiada y dissonante que fez companhia a minha adolescência distante.


Cortei papel, isso não quer dizer nada, só para quem faz origami representa alguma coisa. Todos nos sabemos o que representa o papel, nossa matéria prima, mais ainda para os que moramos longe das grandes cidades, aqui é impossível encontrar desses papeis já cortados, quadradinhos, de cores maravilhosas, estampados, em dégradé, e nem falar dos de dupla face, bem, por cá tem que se ajeitar com o que há, e o que há é papel dobradura, ou lustre, pero não qualquer um, que tem uns que são impossíveis de usar, esses que são foscos, e pouco resistentes, não seguram as dobras; tem também o “couchet” que não serve já que fica uma marca branca nas dobras; ou seja, há que garimpar, e testar.
Achei também um papel Kraft bem fininho, de dupla face, de quadrinhos ou listrado em uma face, y colorido na outra, também em prateado ou dourado muito bom para origami.
Tem que procurar uma papelaria que guarde o papel sem dobrar e sem enrolar. No que vem dobrado temos mais desperdiço; o enrolado torna-se impossível o ato de deixá-lo plano, para cortá-lo.

E se de companhia falarmos, vamos acompanhá-lo de Yehudi Menuhin: Sitar and violin duet

Cortei papel, dizia, e isso não significaria nada, sem ver o resultado:




Depois de varias formas diferentes de cortar papel, cheguei à que acredito ser a melhor (por enquanto). Na realidade a melhor forma é levá-lo numa gráfica e pagar para cortá-lo, mais eles não ligam para o desperdiço, nem pra a borda branca y muitas vezes não fica perfeito. O meu método deixa um papel aceitável, muito melhor que alguns papeis japoneses que vem com uma diferença de mais de um milímetro.
Cortei papel. dizia, e gosto de ver a pilha de papeis de 15 x 15 cm. Quantos têm? sei lá. não sei quantas folhas cortei, acho que mais de cem, cada folha dá 12 papeis, então, tem mais de 1000, cortei também um pouco de 20 x 20 , y de 10 x 10 com a sobra. Só ficou faltando de 5 x 5.


Então, o método é o seguinte:
Materiais: uma régua de aço, um estilete, e dois pedacinhos de MDF exatamente iguais, que,junto à largura da régua, somem 15 cm. Mais dois que somem 20 cm. y outros dois que somem 10 cm. Não sei se ficou claro, o cumprimento de cada pedacinho de MDF mais a largura da régua, deve ser igual ao tamanho do papel que se quer obter, e sobre tudo cada pedacinhos deve ser EXATAMENTE IGUAL ao outro.

Necessitamos ainda uma mesa sobre a qual se possa cortar, ou um papelão grosso (tipo Paraná) ou um pedaço de MDF fino , de 3 mm. Alem de um outro pedaço de MDF de 15 mm. de espessura, medindo um metro de cumprimento, bem retinho, para apoiar os papeis a serem cortados. Esta régua deve estar bem fixa à mesa, ou parafusada, ou apertada com dois grampos “C”. O resto é só ajeitar os papeis com cuidado, para que cada um esteja perfeitamente apoiado no MDF (dez ou quinze papeis se cortam perfeitamente bem). Por cima vão os dois pedacinhos iguais, apoiados no MDF e depois a régua de aço, aí é só cortar, primeiro as tiras, tem que ver se as pontas estão em esquadro, senão há que deixá-los a 90°; depois se cortam os quadrados. Minha régua tem um furo na ponta, por meio do qual a fixei na mesa com um parafuso, para que não se mexa.











Isso tudo pode parecer um pouco complicado, porem é um método interessante, sobre todo pra quem usa muito papel, uma vez que os materiais estejam prontos, torna-se mecânico o ato de cortar, e com a prática, ainda mais.



Grandioso encontro entre oriente y ocidente, igual a todo isso que dizemos quando dizemos “Origami”

sábado, 21 de junio de 2008

El reencuentro

Esta sería la segunda entrada, pero como el león estaba ansioso por aparecer dio un salto, y entró primero.


El reencuentro

Mi reencuentro con el origami se dio muchos años después y en otro país, Brasil. Aparecieron ante mi varios libros, por esos “contagios matrimoniales” (a veces pienso que el origami es un virus), mi ex-mujer trabajaba con chicos de la calle, con origami como forma de incorporarlos al proyecto, y obviamente, tenía varios libros: uno en japonés, del que me es imposible saber el nombre; uno en castellano de la serie Como hacer, de editorial Kapeluz: Origami, el arte del papel plegado de A. Van Breda; y el grandioso Origami omnibus de Kunihiko Kasahara que fue seguramente quien originó éste deslumbramiento.

Paradójicamente, no recuerdo que fue lo que doblé primero de Kasahara, del japonés fue la bruja en la escoba, y un papá Noel; del Como hacer origami no me atrajo ninguna pieza. Por supuesto que no llegué a doblar todas las piezas de Origami Omnibus pero hice el Sol viejo de la última página y utilicé el Adán como base para hacer un surfista en la plancha, sobre una ola hecha con un espiral de Tomoko Fuse.

De la misma fuente vinieron luego uno en francés: Origami pliages em papier pour grands et petits de Zülal Aytüre-Scheele; uno en italiano: Origami Moderno de J. M. Sakoda que no me gustó mucho, tiene una Gru in piedi muy buena; otro en ingles: de Tomoko Fuse Joyful Origami boxes; uno en alemán del que no me acuerdo el nombre; y varios en portugués: de Mari Kanegae y Paulo Imamura: Origami, Arte y técnica da dobladura de papel; Geometría das dobladuras de Marcio Imenes; dos de Carlos Génova: Brincando con origami y Origami1 introdução à composição modular; y posteriormente uno cuyo título me parece una maravilla “Dobraduras dobramoles” de William Gilbert, que traducido sería algo así como “Dobladuras doblablandas”.

Y un libro rarísimo que mide algo así como 50 x 70 cm., montado con unos tornillos y con tapas de cartón duro, edición de la década del 50, también en portugués, lleno de historias para contar en la escuela.

Seguramente me olvido de alguno, que la memoria a esta altura, no cumple con su papel como antiguamente; si, me olvidaba de los libritos que vinieron en una cajita de papel japonés: tres, de distintos colores, uno rosa, uno verde y uno amarillo; y todos los diagramas que siempre acompañan los papeles varios, sean estos coreanos o japoneses. Además de algunas fotocopias de páginas de Internet.
Para subsanar otro olvido, imperdonable este, "A arte-magia das dobraduras" y "As dobraduras de papelino" ambos de Lena das dobraduras, el primero es un libro mágico, con esa forma particular que tiene Lena de enseñar origami, indispensable para quien trabaja con los más chicos.

Todo este universo idiomático me hizo ver o intuir que detrás de esas “cositas hechas con papel glasé” se escondía un mundo entero, en realidad no se escondía, sino que se revelaba.

Me prestaron después otro de Kasahara éste con Toshie Takahama: Origami for the conosieur, del que me maravillaron los caracoles; el tetraedro rotativo, un mandala de Tomoko Fuse; la flor dentro de la botella, de David Brill; la rosa de Kawasaki; y mi primer insecto: el escarabajo de Montroll, con el que pasé mucho tiempo hasta conseguir terminarlo, pero lo terminé, y acepté con mucho placer las ¡Congratulations! del final; no recuerdo a quien se lo regalé.

Después empecé a comprar libros, de esos bien complicados: From angelfish to zen, de Peter Angel, del que doblé todo; The complete book of origami, de Robert Lang y dos de John Montroll Animal origami for the enthusiast y otro sobre animales también.

Recuerdo que intenté cambiar el de Peter Angel porque la mitad del libro es texto, y está en ingles, por suerte no me lo cambiaron, que después me tomé el trabajo de traducirlo, y es simplemente maravilloso.

No compré más por esas cuestiones económicas, precio, que le dicen. La no compra más lamentable o sufrida, fue uno de Mari Kanegae sobre los Grandes Mestres do origami, de donde saqué (de memoria) el espiral con el que hice la ola del surfista.

No pude tampoco comprar uno de aviones y objetos voladores, pero también memoricé algunas piezas.

Todavía, después de tantos años de contacto con el origami, me cuesta entender como una persona puede llegar a crear algo así como el Cuckoo Clock de Lang, por tomar alguna pieza al azar.

Algún tiempo después apareció la Internet en mi vida, y el horizonte origamístico se tornó infinito, increíble, fantástico, sobrenatural, (y aquí cada uno puede poner los adjetivos que le parezca) como los músicos y los gnomos de Joisel; las tesselations; las curvas del papel; las máscaras, los insectos; el papel sándwich… en fin El mundo, en el que estamos aquí sumergidos, intentando aportar alguna cosa, aunque por ahora sean solamente palabras o, como dije antes, algún bollito de papel, de esos muchos que hacemos con lo que sobra, lo que se rompe o lo que no sale, porque no da para guardar todo, que las cajas llegan a no tener fin, y la humedad y las moscas se empeñan en demostrar lo efímero fugaz de nuestro arte.
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Esta debería ser a segunda entrada, mais, como o leão tinha pressa por entrar, deu um salto, e pulou primeiro.

O reencontro

Meu reencontro com o origami deu-se muitos anos depois, e em outro pais, Brasil.
Apareceram ante mim vários livros, por esses “contágios matrimoniais” (às vezes penso que o origami é um vírus), minha ex-mulher trabalhava com meninos de rua com o origami como forma de incorporá-los ao projeto, e tinha obviamente vários livros: um em japonês, do qual é impossível saber o nome; um em espanhol da serie “Como hacer”, da Editora Kapeluz: Origami, el arte del papel plegado, de A Van Breda; y el grandioso Origami Omnibus de Kunihiko Kasahara, que foi com certeza quem provoco esse deslumbramento.

Paradoxalmente, não lembro que foi o que primeiro dobrei do Kasahara, do japonês a bruxa na vassoura, e um papai Noel; do Como fazer origami não me seduz nenhuma peça. Por certo que não cheguei a dobrar todas as peças do Origami Omnibus, mas fiz o “Old sun” da última pagina e usei como base o Adão para fazer um surfista na prancha, encima de uma espiral de Tomoko Fuse.

Da mesma fonte vieram depois um em francês: Origami pliages em papier pour grands et petits de Zülal Aytüre-Scheele; um em italiano Origami Moderno de J. M. Sakoda que não gostei muito, tem uma “gru in piedi” muito boa; outro em inglês: de Tomoko Fuse Joyful Origami boxes; um em alemão que não lembro o nome; e vários em português de Mari Kanegae y Paulo Imamura: Origami, Arte y técnica da dobradura de papel; Geometria das dobraduras de Marcio Imenes; dois de Carlos Génova: Brincando com origami y Origami introdução à composição modular; e posteriormente um cujo nome me parece una maravilha “Dobraduras dobramoles” de William Gilbert.

Alem de um livro raríssimo que mede algo assim como 50 x 70 cm. montado com parafusos e com as tampas de papelão grosso, edição da década do 50, também em português, e cheio de historias pra contar na sala de aula.

Seguramente me esqueço de algum, que a memória a essa altura da vida, não cumpre com o seu papel como antigamente; me esqueci dos livrinhos que vieram dentro duma caixa com papeis japoneses: três, um cor de rosa um verde e outro amarelo; alem de todos os diagramas que vem junto com os papeis sejam coreanos ou japoneses. Alem de umas xerox de paginas da Internet.
Para correger outro esquecimento: "As dobraduras de papelino" e "A arte-magi das dobraduras, De Lena das dobraduras, o último, um livro mágico com essa forma tão perticular que Lena tem de ensinar origami, indispensavel para quem trabalha com crianças pequenas.

Todo esse universo idiomático me fez ver ou intuir que por trás dessas “coisinhas feitas com papeizinhos de cor” escondia-se um mundo inteiro, na realidade, não se escondia senão que se revelava.

Emprestaram-me depois outro de Kasahara com Toshie Takahama: Origami for the conosieur, do qual deslumbraram-me os caracóis; o tetraedro rotativo, uma mandala de Tomoko Fuse; a flor na garrafa, de David Brill; a rosa de Kawasaki; e o meu primeiro inseto: O escaravelho de Montroll, junto com o qual passei muito tempo ate conseguir terminá-lo e aceitei com muito prazer as Congratulations! do final: não lembro a quem presenteei com ele.

Depois comecei a comprar livros, desses bem difíceis; From angelfish to zen, de Peter Angel, do qual dobrei todo; The complete book of origami, de Robert Lang y dois de John Montroll Animal origami for the enthusiast y outro do qual não lembro o nome.

Lembro que tentei trocar o de Peter Engel pois mais da metade do livro é texto. e estava em inglês, por sorte não aceitaram a troca, que depois me tomei o trabalho de traduzi-lo e é simplesmente maravilhoso.

Não pude comprar mais por questões econômicas, pelo preço, né. A mais lamentável não compra foi o de Mari Kanegae sobre os grandes mestres do origami, de onde tirei, de cor, a espiral com a qual fiz a onda do meu surfista.

Não pude comprar também um de aviões e objetos voadores, mas também pude lembrar de algumas peças, (depois de varias visitas a livraria)

Ainda hoje, depois de tantos anos de contato com o origami, custa-me entender como uma pessoa pode chegar a criar algo assim como o Cuckoo Clock de Lang, por pegar uma peça ao azar.

Algum tempo depois apareceu a Internet na minha vida, e o horizonte origamístico tornou-se infinito, incrível, fantástico, sobre-natural, (e cá, cada um pode pôr os adjetivos que creia melhor) como os músicos e os gnomos de Joisel; as tesselations; as curvas do papel; as máscaras; os insetos; o papel sanduíche ... enfim O Mundo, no qual estamos aqui submersos, tentando aportar alguma coisa, ainda que sejam somente palavras ou, como disse antes, alguma bolinha de papel, dessas muitas que fazemos com o que sobra, o que se quebra ou o que não sai, porque não dá pra guardar todo, que as caixas chegam a não ter fim, e a umidade e as moscas se esforçam por demonstrar o efêmero fugaz da nossa arte.